martes, 28 de diciembre de 2010

de nuevo no puedo evadir tu señal presente. 4:34 am y una vez más me encuentro contigo, pero no decido enfrentarte. No puedo evitar este sentimiento y lo que me provocas- al mismo tiempo siento como una parte de mi sucumbe totalmente-. Inmensamente desear tener una conversación contigo, no lo puedo negar- ni siquiera negar que pienso en ti más de una vez al día. Si creyera en los milagros- si creyera en las luces fugaces ya habría salido a esperarlas con mis ojos iluminados. No creo que el dolor se desintegre. Y hablas de nuevo y hay palabras sin destinatario-nunca lo sabré y no lo sé absolutamente. Podría dejar llevarme solo para tí. Podría ser solo para tí- totalmente para tí. Y pierdo el aliento- me asfixio a mí mismo.
Tan solo desearía... prácticamente...
Una lágrima adentro, otra en la mejilla. Estar ahí por siempre alrededor de tí, de tí. Tan solo si tu lo desearás- ahí estaría alrededor de tí. Mis brazos caen lenta y rápidamente. Y solo ver tu reflejo- tu reflejo. No deseo dormir.
Mi respiración. Mis ojos. Desmayarme.
Oír tus canciones como si eso me llevará a algo. Oh este vacío en mi estomago como nunca antes, nunca antes. Cerrar los ojos, cerrar el corazón.
¿Dónde debo de estar? Una respuesta... si tan sólo podría comentar algo.
Oir de tu boca lo que cada día suena en mis óidos, en mis oídos.
La garganta se me cierra- dolor en mi espalda- simplemente natural. Nunca había sentido esto por nadie. Nunca había estado tan cerca del sentimiento tan grande por alguien. Donde las ilusiones se confunden con la realidad y las metáforas se convierten en lenguaje pasado.
Ininterrumpidamente. Una sola señal caótica- dame una señal cáotica y perfecta. Juega conmigo.
La luna y el sonido. No hay nada en eso, en lo que no sea...
Y lo pausible, él dijo. Tan sólo desear estar en el mismo cielo y que la misma nube nos tocara suavemente. El atarceder fallido y nunca te he dejado. Desear estar en tu sueño y dormir a la par. Y tu violencia la siento dentro de mi ser- golpe en seco y ojos brillosos.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

increíble, pero tan sólo el deseo de hablar por telefono con ella me translada a un sueño maravilloso, totalmente irreal, pausible y sin limite dentro de mis fantasías. Ni siquiera recuerdo cómo fue posible que nuestro contacto se hiciera posible de nuevo. No hay un orden lineal en los sueños, solo son fragmentaciones que siguen al deseo de uno mismo. De repente te veo de nuevo con tu cabello corto, sweater negro y playera blanca. Hermosa como siempre. Las conversaciones efimeras sin llegar a ningun punto. De repente comenzamos a besarnos- tan parecido como aquella noche, sin algo predeterminado; solo el deseo espontaneo de sentir mis labios en tus labios. Mi euforia no tiene fin, estoy tan feliz- pero caigo en cuenta que esto es un sueño. Sé que es un sueño y no necesito a nadie que deba pellizcarme para que regrese a la realidad.
Interrumpo drásticamente y me despierto. Me encuentro solo en mi cuarto, en en la fria madrugada, donde todo parece tan extraño y las paredes parecen estar rayadas, descompuestas y el techo podría caerse- podría caerse, sería lo ideal caerse y construir algo de lo caído. No deseo quedarme con esta realidad. No ha salido el sol y tengo mucho frio en esta madrugada que llego abruptamente.
De repente te veo de nuevo. Es como si solo hubiera pasado un día. Nos encontramos en la escuela. No, en realidad no es la escuela. Es un camino totalmente raro. Pregunto cómo puedo regresar a zapata, regresar a mi casa. Y un hombre me señala un camino. Un hombre extraño, parece salido de la carcel o parecer ser tan solo "un bandalo" que me cae muy bien. Me dice que me acerque para enseñarme la calle. En ese momento ya sé a donde debo ir, pero aun asi quiero oir su explicación. Entonces se recarga en un carro y empieza hacerme mimica. Lo más comico del mundo y ambos reimos. Desafortunadamente tengo que irme, tengo que llegar a ese lugar, regresar a casa. Entonces sigo el camino que ya conozco, de antemano. Una calle estrecha y entonces unas escaleras y ... ahí estás. ¡Oh! Es maravilloso eso. Incluso me atrevo a decir "¡ash!" para tratar de cubrir mi emoción por verte de nuevo después de tan pocas horas. No veo tu expresión, ya que siempre la guardas en tu espalda y entonces te levantas y empezamos a caminar hacia arriba. Nos agarramos de las manos. No hay nada mejor en este mundo. No hay otra fantasía mejor. Estamos en la azotea. Hay barandales, con lo que no es posible que pueda caer ella de lo alto. Siempre tengo un miedo horrible de perderla, no quiero que ella se vaya y muera. Y entonces la pierdo de vista y pienso lo más desagradable. Me desespero y entonces la encuentro a lo lejos. Un piso más alto dentro de lo alto en la azotea. No hay barandales y ella se acerca al borde. Y en la azotea todo el piso está cubierto de vidrios. Vidrios hermosos, finamente cortados. Verdes, grisaceos, azules. El color de tu alma. Y entonces ella se acuesta sobre los vidrios y cierra los ojos. Recuerdo justamente como la vi alguna vez recostada en su cama con los ojos cerrados. Y entonces voy hacia ella preocupado y caigo una vez más en mi propio error. Me recuesto a su lado, me acerco a su rostro. Y la abrazo y digo palabras sin sentido. Ella se molesta cuando yo he tenido aquella angustia extrema. No es necesario, no lo deseo, ella dice.
No recuerdo el final ni el principio. Ahora solo tengo fragmentos del sueño. Quiero empezar una historia con fragmentos de mi sueño. El sueño más hermoso que he tenido. De nuevo junto a ella. Salir a pasear. Una conversación agradable. Recomendarle una película que ella podría gustarle, interesarle. Ver su aprobación. Empatía. Felicidad. Sentir de nuevo su ternura con una suavidad que podría fundir cada parte dentro de mi. Hermosa, angelical. Un angel oscuro para mi, ella. Y lo oscuro porque eso me atrae como nada en el mundo, porque en lo oscuro se encuentra el verdadero sentimiento. La ruta hacia el sentimiento como lo más oscuro y frio, totalmente incomprensible para los demás. Ir hacia el sentimiento cegado, sin contar jamás con una pequeña vela que pueda alumbrar tu camino. No, sólo encontrarte abandonado a tu propio ser, tus propios deseos. ¡Oh, que bella fantasía fue aquella! Desearía todos los días soñar con Melusina. De la nada encontrarme con ella y que me recibiera siempre con aquella sonrisa, sus brazos, sus sentimientos- sus no sentimientos. Y al final ella desaparezca a la luz del amanecer...

viernes, 19 de noviembre de 2010

afirmar algo. ¿Falta mucho? No, sólo dos cuadras. Si, falta un poco. Yo te aviso. Mirada adentro. ¿Qué deseas escribir? Recordar los años de la preparatoria. Solamente una vez estuve en uno de aquellos talleres. No soporté al profesor. Mediocre. Poner en rídiculo al humano más próximo a él. ¿Cuál es el objetivo? Ninguno. Es en esta calle. Al terminar esta calle debes bajar. Una calle que no tiene fin.

jueves, 18 de noviembre de 2010

arañas en su nido. ¿Cuantas se reproducen en este instante? Araneae. Es fascinante conocer la historia de Lloth. 77 años. Sus largas patas con su pelaje peligroso. Veneno. Muchas veces toqué su magistral pelame que día a día se peinaba desde hace décadas. Un linaje completo en las rocas a la derecha, cerca del patio central, de mi casa. ¿Has visto el negro, realmente, en su esplendor máximo? Yo si. Años hablé con ella. Desde mi infancia comencé a conversar con ella. Coincidencia pura. Se encontraba en mi bota y asomaba una pata. Gran pata llena de pelos oscuros y finos, que me atraía y atraía. En la oscuridad podía apreciar sus ojos que parecían rubís. Amenazante, pero el misterio me llevo a entablecer una conexión con ella desde aquél instante. El veneno penetró en mi sangre desde aquél momento. La roca es azul y tiene tantos agujeros, en los cuales alguna vez corrió lava furiosa. Un sentimiento se quedó impregnado en la roca. Pasión indestructible procedente del fuego. Justo a las cinco de la tarde todos los días, aquel ser totalmente especial asomaba su enigmática pata peluda y yo admiraba aquella imagen horrorosa. Recostado en la tierra mis pantalones siempre se manchaban y un pedazo de madera acariciaba mi espalda. Entonces su cuerpo fino, aquel negro profundo, hacía su aparición completa. Prosoma-opistoma y mil ojos relucían. En cada ojo veía reflejado una parte de mí. Mi cuerpo junto al de ella. Armonía perfecta. Sus crías no dejaban verse, no dejaban ver sus rostros. Ellas pasaban a mi alrededor sin darme cuenta. A veces simplemente la seda caía a mi alrededor- telarañas finas que hacían juego con el negro. Cada día los ojos de la reina se transformaban- incluso parecía que fallecían. En el año 55 ella no apareció a las cinco de la tarde. Un enorme jarrón cayó con violencia y por violencia. Una figura de un payaso, lo recuerdo bien. El payaso sonreía, quizá lo recuerdo. Pertenecía a mí. En pedazos, cada vidrio, en pedazos. Vitrales. Una sonrísa se apagó.
desde aquél día me lo propuse. No caer en lo cotidiano, en las frases de ayer y hoy. Simplemente ya no me siento a gusto dentro de una narración lineal. Y esto no es nada. Podemos preguntarnos todo el tiempo hacia donde vamos con esto y lo cierto es que nunca hallamos respuesta. Ni siquiera hallamos otra pregunta. Lo he dicho una y otra vez dentro de mí, adentro. Lo cierto es que detesto lo bellamente adornado, lo común. Para mí esto es un dialogo. Tomemos un café acompañado de un pay de manzana. Solamente eso y nada más. Y recuerdo que me daba alegría decir el lugar de mi procedencia desde lo extranjero. Solamente en la distancia. Nunca desde aquí. Construir una historia donde hay un principio y un fin- no lo creo, no lo siento, no me interesa. Y justamente ayer pensaba en comenzar una historia de tres capítulos, cuatro personajes y tres epílogos. Pongamos de nuevo una perspectiva acertada: el mundo se mueve en caos, ¿cierto?; una pareja vive dos, ó 20, años juntos y lo congruente es que se maten juntos o se separen en su soledad, ¿cierto?. Lo mejor que has podido hacer es separarte de mi, el débil lo piensa y no lo dice. Su debilidad es el no encarar la mirada del gato muerto; es decir, su propia mirada. Y la vida es una imposibilidad, ¿cierto?
Interrupción drástica provocada por un paisaje lleno de estrellas y mariposas de la noche que bailan con ternura entre los árboles y se alzan, se alzan al cielo. Una sonrisa veo en la luna, porque la luna soy y nací en la luna. Bella noche. ¡Oh, que bella noche!

miércoles, 17 de noviembre de 2010

el bosque. Tres niños. No, tres jóvenes son. Ellos abandonados a su propia manera de ser. Se enfrentan a sí mismos. Cuantos años ya han compartidos juntos. La más inteligente e ingeniosa. El torpe, pero leal y apasionado. El valiente pero necio. En el camino del bosque.
Las personas no me dan lo que busco, requiero. Rostros extraños constantemente. Nada es lo que parece. Todos construimos en armonía una gran mentira, que al final del día se llama VIDA. Actuar por inercia. Todo el tiempo inercia. Vivir y morir por inercia. El último par de semanas me dedico a escribir frases por inercia. ¿Qué me molesta? El otro día iba de camino a la escuela, a la universidad, me encuentro al señor #88, quien me impide salir del metro. Está justo enfrente de mi y al parecer tiene el mismo pensamiento que yo: salir-entrar. ¿De donde y a donde? El señor parece reflexionarlo, según mi reflexión individual.
silencio, silencio, silencio. Abstracción. Estar abstraído de la realidad. Ser algo abstracto. No comentarios el ochenta por ciento del tiempo. Risas constantes, sí. Mirada perdida hacia el horizonte invisible. Silencio, silencio, silencio. No palabras y no palabras. Dotar la energía de manera negativa, negativa siempre. El punto no es dejar de existir, sino expresar la existencia. No tengo palabras y, por lo tanto, en este momento estoy muerto. Siempre con la voluntad de vivir. Siempre con la voluntad de decir algo. No hablar nada. Mudo. Oír el viento. Hay mil variedades de sonidos de vientos. Y la sombra otorga otra impresión a mi corazón. No frases. No discurso. Nada. Decidir no hablar. ¿Por qué es difícil pronunciar? Abrir la boca. Hablar claro. Que el otro entienda. Buscar el tono ideal. Emociones expresar al hablar. Sonreír. Abrir los ojos ampliamente. Crear un eco por mi propia voz. Reír tan alto que la otra persona se moleste conmigo. Y si lo hago. Y no lo hago. Conversaciones largas, a veces. Al mismo tiempo no hablar. Nadie conoce nada. Silencio: silencio. La música. Gestos. Articulaciones. Movimientos de manos y piernas. Lo siento, no puedo expresarte nada.